La vida duele

"En medio de una semana, puedo mirar el cielo".

El abismo es peligroso. La cotidianidad es una mala cama. Lo ha dicho cientos de noches el silencio, lo grita bien alto, y con una reverberación de 3 segundos me oculto de sonreír. Duele un poco la vida, y si, a todos de un modo distinto nos duele, y nos tiene que doler. No somos un mundo equilibrado en casi nada, pero algunas cosas puede que estén bien y con eso podremos pasar bien la noche. Tal vez seremos ese mundo que no sabe a dónde va a terminar, que por complejo se despierta y se siente inseguro de sí mismo.

Llevamos un equipaje sonso, algunos precipitados de materia innecesaria, un poco cargado de compromisos, de gente, porque toca, porque es así. Pero lo importante, lo que sentimos y que va dentro, tiene grietas, tiene pedazos que piden terminar, y que le damos un continuar. No será y no es sencillo determinarse a siempre luchar, a lidiar con lo que hay, y de esa manera mantenerse en pie, y no caer. Aquí todos somos iguales, somos soldados que nos hemos de cansar y que una bomba ha de estallar cerca de nuestro perímetro.

¿Hasta dónde llegan nuestras fuerzas e ilusiones por terminar en pie con la sonrisa?

A veces seguimos los pasos de personas que ya tienen su propio destino trazado, su propio GPS, su propio mapa. Y, la vida de un modo tal vez sencillo está hecha para quien dibuja su propios problemas, y felicidad. Para los que creen en sí mismo, en sus propios pensamientos. La vida suele ser generosa con aquellos que persiguen su propio mundo, su propias personas, sus propias letras, al fin al cabo es así, es la aventura de vivir. Entonces, porque muchos persiguen lo de otros?

"Cuando caigas, asegúrate de tener al menos alguien que pueda levantarte. . 
Seguramente esa persona se hundirá contigo hasta que ambos floten".