Minusválidos del alma

La verdad es infinita. Pienso en ella, y desearía dormir siempre en ella. Trato de encontrarla en mis letras. Uno escribe, como vive.

Lo había escrito, pero no lo había terminado. La vida en sí, me llena de pausas, y toca frenar en ciertos momentos, guardar, y luego retomar, y darle la continuación a lo escrito. Después de eso, pienso si es apto ser publicado o no (ese pequeño acto o decisión es importante, más de lo que puedan pensar).

Es un riesgo, es un riesgo siempre dar a luz algo un poco incomprensible. Las preguntas, o los charcos que piso. La gente no vive lo que yo vivo, y yo no vivo lo que la gente vive. Cada uno respira su propio aire. Siempre escribo algunas estupideces cuando escribo cosas como:

¿Sigues escribiendo, Ben?

¿Porque lo haces?

¿Para quién?

¿Que te motiva a exprimir lo que sientes, lo que ves, lo que pasa en Saturno?

¿En verdad piensas que cambiaras el mundito con letras y pensamientos tuyos?

Mírate en el espejo, y dime si lograras conquistar el corazón de alguien con una frase?


Ben, en serio ¿acaso todos los escritores son felices, como para que tú quieras repetir tal hazaña?

O quieres ser el nuevo chico poeta moderno que va a enamorar a su chica a punta de letras sacada de la luna y las estrellitas? (Verdad, que no).


¿Ha servido de algo llenar la red de tanto filósofo alquilado, solitario y emocionado?

¿Ha servido de algo haber cientos de positivistas caminando con una fe a veces imaginaria y ciega?

¿Le ha servido al mundo las muertes de los mártires?

¿Los humanos han entendido el valor y el precio de una vida?

La religión los ha confundido, los atoro en la mitad del siglo. La filosofía los envolvió en un millar de caminos que todos terminan en la misma playa tormentosa. La psicología se enloqueció con la libertad de los propios pensamientos. Los músicos vuelan por el aire con su musiquita bonita. Los blogueros se creen independiente, y tú, te crees más de lo que escribes (Tenia que decírtelo).

¿Lo notas?

Te das cuenta que aun así sigue existiendo el miedo a saltar?

Aun así camina el temor valientemente por las calles. Aun así gatea la terrible idea de enamorarnos sin padecer algún dolor, sin tener que echar mano del olvido y el adiós. Aun así preferimos jugar a los amigos que ser uno de verdad. Y como dice Ulises, el amor nos duele más que la herida.

Las fiestas, el desorden, el sexo, la libertad de solo palabras sin hechos. Nos divierten cientos de noches hasta que termina el dinero. Las plegarias, las oraciones, las donaciones, la caridad, las ofrendas, la limosna, todo ello vale un milagro, la salvación de una alma?

Vale todos los domingos, y otros domingos mas, ir a un lugar de cuatro paredes donde escuchamos a un humano igual que nosotros conducirnos a algo que podemos hacer nosotros?

Ben. Tienes alas. Vivo dentro de vos. Conoces cuando vengo y cuando voy. Cuando mueres y cuando ya lo estas, solo te recuerdo: Agosto del 2011.


“Si él salvo mi alma del fuego

Si él amo como ninguno de ustedes

Si él me escucho cuando estaba en silencio

Lo puede volver hacer,

Solo acércate.

El cielo ama minusválidos del alma.