El Haggaton De La Sociedad


Lastimosamente tengo que empezar diciendo que algunos o una parte de lo que nos rodea, nos ve como el “Haggaton de la sociedad”, como hormiguitas diminutas que solo sirven para hacer el trabajo de peones. Podríamos decir que somos los niños de menos madre, o en tal caso los renacuajos de la casa, los menores en el trabajo, y a los que no tienen en cuenta para nada. Lastimosamente estamos en una sociedad donde todo es apariencia, donde la belleza enmudece los corazones, donde el brillo tiene mucha aceptación, y donde la moda, los intelectuales, el estudioso y el dinero, es merecimiento de los grandes, de los fuertes y de los valientes.

En estos tiempos a nadie le gusta perder. A nadie le gusta volver a comenzar algo que ya había comenzado, a nadie le gusta servir y mucho menos que lo vean como el más pequeño, como el más débil de todos.

Muchas veces sin darnos cuenta nos escurrimos en nosotros mismo, sin darnos cuenta creemos lo que la gente dice de nosotros. Sentimos lo que la gente siente por nosotros. Recuerdo un chico loco como “Daniel”, el mismo que fue encerrado con unos leones, uno igual a  nosotros. En Daniel nadie creía, no creía sus hermanos, no creía el Rey, no creía el ejercito, no creía su Padre. El solamente era un chico normal que le creyó a Dios, creyó que podía vencer sus gigantes, sus miedos, sus emociones. Creía que aunque todos lo veían como un “Haggaton de una Sociedad” con luchas imposibles, luchas que son altamente mortales, sentimientos gravemente dolorosos, y  quizás luchas y conflictos que teóricamente ya están perdidas, quizás sueños mojados debajo de una almohada, pero hay un montón de gente que ve la victoria cuando todos ven la derrota.

No te dejes impresionar por lo que ves, Dios busca  tu Corazón. Dios busca a los “Don Nadie”, a los “desgraciadamente imperfectos”,  a los que la sociedad no ve, Dios lo ve y eso paga todo.

Aunque tu principio sea pequeño, tu postrer estado será muy grande.
Job 8.7