Aquel que está en el valle del desierto.


No pienso dilatar mi dolor. No quiero darle rosas a mi corazón herido, tampoco quiero mentir escribiendo que en los caminos de la vida solo hay luz sin oscuridad, que las compañías (amigos, familia) son abundantes y más cuando pisas el trayecto de la soledad, del abandono, de la tragedia, de la desesperanza, donde los egipcios y los samaritanos esperan por ti en cada esquina.
Yo estoy cansado de correr por la falta de oportunidades y de atención de una sociedad que apura. Yo estoy aburrido de tener que cumplir ante los padres, ante los amigos, ante la familia, ante todo aquel que espera algo de mí. Yo estoy hastiado, quizás pensativo ante la necesidad algo obligatoria de tener que ser  hijo, amigo, productor, editor, de que algún día tendré que ser padre, o algo en la vida para que digan algo bueno de mi, pero francamente pienso que algún punto de nuestra vida hemos pensando en la carga que nos imponen de tener que ganar, de tener que estar, de tener que ir, de tener que hacer, cuando uno verdaderamente no está bien , cuando uno está pasando un proceso complicado, cuando uno está en medio del valle de un desierto.
Sé que he mojado charcos de una soledad, que he pisado la necesidad, que he vivido algunas temporadas en la desolación, pero yo tengo letras y preguntas sin respuestas, tengo la foto de mi antepenúltimo llanto en el iglú, tengo la canción en mi mp3 donde grito tu nombre, tengo el boleto de recuerdo al valle del desierto, tengo eso y mucho mas y de corazón quisiera evitar en lo posible tener que pasar de nuevo por allí, tener que vivir o padecer ciertas circunstancias incomodas pero veo que es inevitable vivir, o pasar por estos caminos.
Yo perdí la cuenta de cuantas veces he participado en las olimpiadas de la depresión, no recuerdo bien las medallas que gane por meter la pata, tengo hasta las fotos de las veces que me perdí en el camino de la vida y sin duda alguna he participado en otras olimpiadas parecidas que no quiero recordar.
Sé que no es algo groso estar en algunas situaciones, pero “Consolaos”, habla con el corazón sincero a Dios, porque llega el tiempo de cumplirse, porque en medio de ese valle del desierto el mira tú Corazón, he allí donde aprendemos a “Soltar” para luego “Tomar” y eso no se aprende en el Reino de la Comodidad.
“Voz que clama en el desierto, preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios”. Levántate, y no temas en los sonidos del silencio, en los ruidos del corazón, en las olas de desánimos, en el doloroso silencio.

Ve lo que los demás no ven, y rechaza ver lo que otros ven”.
Cuando el mundo hable de falta de oportunidad, Dios habla de esperanza. Cuando la familia, el hogar habla de familia moderna y de divorcio y separación Dios habla de amor, de unidad. Cuando nadie te acompaña en las malas de noticias, Dios acompaña. Cuando nadie más hable sobre Dios, Tú habla sobre El, Tu habla con El. “Especialízate en Dios”, ve solo a Dios aunque no lo veas, aprende a encontrar abrigo en El y no dejes de Soñar.